Bajo en Rio de Janeiro. Por Rivadavia circulan dos taxis, en el techo llevan pantallas led que alternan publicidades. Los kioscos de diarios ya están abiertos, uno reconvertido en cafetería, el otro con una heladerita para vender gaseosas. Pegadito a la senda peatonal por la que cruzo, escucho el ruido de un tragamonedas salir del celular de un trabajador de Rappi. La empleada rusa de la peluquería, siempre puntual, siempre con sus zapatillas impecables, siempre ella impecable, espera mirando el celular que lleguen los jefes de la peluquería, siempre impuntuales, siempre con olor a cigarrillo, a mucho pintalabios, a todo menos a la bondiola con la que les aromatizamos el local una vez por semana.
Googlear es un término que se popularizó durante mi juventud. No existía en mi infancia. Era una forma de decir "buscar en Google", escribir algo en el buscador y que salieran resultados, para poder elegir un link, entrar, mirar, etc. Después se convirtió también en un modo de vender, otro escaparate de publicidades, donde los primeros resultados de búsqueda dejaron de ser los más pertinentes para pasar a ser links de empresas que pagaron por ese privilegio de estar primeras. Desde hace un tiempo, cuando abro Google y escribo algo, antes de cualquier resultado se me ofrece una "visión general creada por IA" que sería una suerte de condensación de resultados de varios sitios, para presentar una respuesta a mi pregunta sin necesidad de que yo entre a ninguno de los links de más abajo. Terminado el resumen, en letra chiquita y de un gris que se pierde en el fondo blanco, un aviso: "La IA puede cometer errores, así que verifica las respuestas".
Ahora, a partir de la semana que viene, el motor de búsqueda de Google tendrá Gemini 3.5 Flash. Espero que la palabra "flash" ayude a transmitir que estamos hablando de algo más rápido y, por lo tanto, mejor. Fium, fium.
Todo el mundo sabe que la IA es super capaz de alucinar respuestas cuando no consigue información concreta de un tema. No quiero ahondar en el tema. Si las respuestas que ofrece la IA son lo suficientemente buenas para vos, te invito a otro universo fantástico: uno en el que ya no existe la alucinación. Imaginemos por un momento que Gemini ya es capaz de no mentir nunca. Solo responde verdades, no se equivoca nunca y basta con entrar a Google y preguntar lo que sea para tener un resumen prolijo, balanceado y abarcativo de veinte páginas web distintas. Eso es... ¿mejor?
Ya nadie visitará tu website
Profundizando esta etapa del capitalismo, en la que cada vez más la riqueza se concentra en unas pocas empresas, las páginas web pasan a ser obsoletas. Si el buscador levanta toda la info de diez diarios distintos, ya nadie va a entrar a las páginas web de esos diarios. El tráfico de visitas que reciben esas páginas va a disminuir (no es lo mismo que una IA consulte tu página para levantar datos a que haya ojos humanos posados en tu interfaz), y por consiguiente las empresas que le pagan a esas páginas para poner anuncios van a dejar de hacerlo. Los medios de comunicación van a perder su principal fuente de ingresos y van a tener que achicarse, mientras intentan combatir esta tendencia produciendo cada vez más "clickbait". El clickbait por definición tiene que tener gancho y producir emociones radicales. Entonces la IA, que se alimenta de estas páginas, se va a alimentar de contenido de cada vez menor calidad. Los periodistas echados van a poder agarrar Uber o Cabify sin problemas. No es mi intención defender el bolsillo de los dueños de Clarín, La Nación o Página 12, pero sí hacer notar que el sueldo de sus periodistas no lo paga Google.
¿Por qué desearías un cerebro perfecto?
De nuevo, incluso si fantaseáramos con un universo en que la IA se convierte en algo realmente capaz de no equivocarse, la estamos usando para automatizar tareas que antes realizábamos los humanos. ¿De qué nos sirve automatizar todo? Para no tener que hacerlo nosotros, claro. ¿Qué haremos con este tiempo libre extra que conseguimos automatizando una tarea con una IA? Nos dedicaremos a entrenar a otra IA, la de los algoritmos de las redes. Menos tiempo de tarea difícil es más tiempo de pantalla para mi. Para ver reels que me hacen sentir bien y mal al mismo tiempo, mechados con publicidades del único producto que me falta para alcanzar la felicidad. Entonces si el tiempo que no paso entrenando a un algoritmo lo paso entrenando a otro, soy quizá un empleado (perdón, empleado no, "colaborador"), a tiempo completo de las empresas de tecnología. Gracias, no se hubieran molestado.
Me gusta cuando prompteas, porque estás como ausente
Soy una persona a la que le gusta escribir. Siempre me gustó. Se que es difícil. Muchas veces me encuentro con textos viejos míos publicados por ahí, los releo, encuentro errores y me muero de verguenza. ¿Cómo no me di cuenta nunca de esto? Algo que noto que siempre hago mucho es repetir términos que ya usé antes en el párrafo. Pudiendo usar sinónimos, ni me doy cuenta y repito, y no me gusta como suena en mi mente un texto que repite una palabra, salvo que sea a propósito. Pero a la vez, y esto es lo más contradictorio, ¡eso es lo que hace única a mi escritura! Aparte de mi capacidad de hilar pensamientos que parecen completamente desconectados, me caracteriza escribir como hablo, y a veces hablo también repitiendo. Si yo le diese tooooodo absolutamente todo lo que escribí acá a la IA para que me lo convierta en un texto publicable, la IA eliminaría o "corregiría" muchas de las cosas que hacen de este un texto único, para convertirlo en un texto que parece escrito como otro millón de textos. Una versión lavada, correcta, apropiada, aburrida. Y entonces yo como autor desaparezco. Soy meramente un empleado / capataz. Me dedico a entrenar a la IA y la alimento no solo con mi texto original, sino también con mis prompts originales ("quiero publicar este texto pero hacelo como si yo fuese una mujer uruguaya de 21 años, hincha de Peñarol y fanática del KPop"). Si tengo una charla de media hora con la IA corrigiendole cosas y afinando el resultado hasta que me deje satisfecho, es probable que cuando la próxima persona pida que su texto parezca escrito por una uruguaya kpopera hincha del manya, la IA use su experiencia conmigo para darle el resultado. ¿Te paso mi CBU, chatGPT?
Las revoluciones no se hacen, se organizan
La IA es una burbuja. Se va a pinchar. El refugio de nosotros, los piolas, es decir que la usamos para tareas puntuales, que sabemos hacer un prompt bien afilado, que no nos idiotiza lo que está pasando, que esto no es lo mismo que aquello. Toda empresa, grande, mediana o pequeña, está contratando bots. Bots que dan las mismas respuestas vacías y caen en conversaciones circulares, porque su principal función es aplacar la ansiedad que nos impuso la inmediatez de todo. Y me parece bien, del mismo modo que me parece bien que paguemos Spotify sabiendo que el CEO de Spotify invierte sus ganancias en software de IA diseñado para que los drones asesinos sean más precisos y letales. Usar IA de manera "piola" o "consciente" sigue siendo alimentar empresas que hacen cosas nefastas. Y lo hacemos y lo seguiremos haciendo porque nos agobia el mundo y porque no sabemos de momento muy bien para donde arrancar. No tengo una solución a esto y no me voy a ubicar jamás en un lugar de superioridad moral: en mi celular está instalado DeepSeek y el codeo de esta mismísima página lo hizo la IA. Pero creo que tenemos que seguir y seguir hablando de esto y mirar las nuevas aristas que se abren porque nunca hay que abandonar el espíritu crítico y la predisposición a cambiarlo todo, incluso si ni siquiera sabemos como. La peor postura es la del "y bueh, que se le va a hacer". No se, ya veremos. Pero toy.